Caída del pelo en otoño en mujeres: cuándo es estacional y cuándo conviene consultar
¿Por qué se nos cae más el pelo después del verano?
Llega septiembre. Terminan las vacaciones, recuperamos las rutinas y muchas mujeres empiezan a descubrir más cabellos de lo habitual en la ducha, el cepillo o la almohada.
Es entonces cuando aparece una expresión que todos hemos escuchado alguna vez: “es la caída estacional del otoño”.
Y sí, existe cierta estacionalidad en el ciclo capilar. Diferentes estudios han observado variaciones a lo largo del año en la proporción de cabellos que se encuentran en fase telógena —la fase previa a su desprendimiento—, con un incremento que puede traducirse en una mayor caída a finales del verano y comienzos del otoño.
Pero atribuir cualquier pérdida de cabello de septiembre u octubre al cambio de estación puede llevarnos a pasar por alto algo importante.
“Que exista una caída estacional no significa que debamos normalizar cualquier pérdida de densidad. Si una mujer nota que su coleta es cada vez más fina, que la raya se ensancha o que comienza a ver más el cuero cabelludo, merece la pena estudiarlo”.
Dr. Marcel Esquius
Antes de hablar de caída hay que entender cómo crece el cabello
Cada folículo piloso sigue su propio ciclo, que se divide principalmente en tres fases.
La fase anágena es la etapa activa de crecimiento y puede prolongarse durante años. Después llega una breve fase de transición denominada catágena y finalmente la fase telógena, durante la cual el folículo entra en reposo antes de que el cabello se desprenda y comience un nuevo ciclo.
Por eso perder cabello forma parte de su propia fisiología.
El problema aparece cuando un número mayor de folículos entra simultáneamente en fase telógena, cuando el ciclo capilar se altera o cuando progresivamente los folículos se miniaturizan.
Y ahí empezamos a hablar de situaciones diferentes.
¿Existe realmente la caída estacional?
Sí, aunque conviene contextualizarla.
Se han documentado variaciones estacionales en el ciclo del cabello humano. En un estudio realizado sobre más de 800 mujeres que consultaban por caída capilar se observó una periodicidad anual, con una mayor proporción de cabellos en fase telógena durante el verano.
Otros trabajos también han encontrado un aumento del desprendimiento capilar hacia finales del verano y principios del otoño.
Esto ayuda a explicar por qué muchas mujeres tienen la sensación de perder más cabello precisamente durante septiembre y octubre.
Sin embargo, la intensidad y duración de esta caída varían enormemente entre personas.
¿Cuándo deberíamos dejar de pensar que “solo es el otoño”?
Aquí está probablemente la cuestión más importante.
Una cosa es observar durante unas semanas más cabellos de lo habitual y otra muy diferente percibir que estamos perdiendo densidad.
Hay determinadas señales que deberían llevarnos a consultar:
la raya del cabello comienza a verse más ancha;
la coleta ha perdido grosor;
el cuero cabelludo resulta cada vez más visible;
aparecen zonas claramente menos densas;
el cabello se vuelve progresivamente más fino;
la caída es muy intensa o se mantiene en el tiempo;
existe picor, descamación, dolor u otras alteraciones del cuero cabelludo.
“En salud capilar el tiempo importa. Cuanto antes sepamos por qué se está produciendo una pérdida de densidad, antes podremos decidir si necesita tratamiento o simplemente seguimiento”.
Dra. Antonia Alonso
No toda caída del cabello en mujeres tiene la misma causa
Este punto resulta especialmente importante en la mujer.
Una caída difusa puede aparecer después de un periodo de estrés importante, una infección, una intervención quirúrgica, una pérdida considerable de peso, determinadas carencias nutricionales, alteraciones tiroideas, cambios hormonales o algunos medicamentos.
También puede producirse un efluvio telógeno, en el que un número elevado de cabellos pasa prematuramente a la fase de reposo y posteriormente se desprende.
Y existe, por supuesto, la alopecia androgenética femenina, que puede manifestarse mediante una disminución progresiva de la densidad y un ensanchamiento de la raya central.
En algunas pacientes incluso pueden coexistir varios factores.
Por eso mirar únicamente cuánto cabello queda en el cepillo aporta mucha menos información que estudiar qué está ocurriendo en el cuero cabelludo y en los folículos.
La importancia del diagnóstico capilar
Antes de indicar cualquier tratamiento es necesario realizar una historia clínica y una exploración del cuero cabelludo.
Dependiendo del caso puede ser necesario investigar antecedentes familiares, cambios hormonales, alimentación, estrés, medicación o acontecimientos ocurridos durante los meses anteriores.
Cuando existe una caída difusa sin una causa evidente, determinados parámetros analíticos pueden ayudar a descartar situaciones asociadas, entre ellas alteraciones del metabolismo del hierro o de la función tiroidea.
El objetivo es diferenciar una caída transitoria de una alteración que requiere tratamiento.
¿Y qué podemos hacer cuando existe pérdida de densidad?
Una vez realizado el diagnóstico, el tratamiento dependerá de la causa.
En determinadas pacientes pueden plantearse tratamientos farmacológicos, corrección de déficits cuando existen, cambios en determinados hábitos o procedimientos de medicina regenerativa destinados a mejorar el entorno biológico del folículo.
Entre estos últimos se encuentra el plasma rico en plaquetas o PRP.
PRP capilar: utilizar los propios factores de crecimiento del paciente
El PRP es un tratamiento autólogo, es decir, procede de la propia sangre de la paciente.
Tras realizar una extracción sanguínea, la muestra se procesa para obtener una fracción plasmática con una concentración de plaquetas y factores de crecimiento que posteriormente se aplica en el cuero cabelludo siguiendo un protocolo médico.
Su utilización en alopecia androgenética ha sido objeto de numerosos estudios. La evidencia disponible sugiere que puede producir mejoras en parámetros como la densidad capilar en determinados pacientes, aunque existen diferencias entre los protocolos utilizados y los resultados obtenidos.
Por ello, nuevamente, la indicación resulta fundamental.
“El PRP no debe plantearse como una solución genérica para cualquier caída del cabello. Primero debemos saber qué estamos tratando y, a partir de ahí, decidir si puede formar parte del protocolo”.
Dr. Marcel Esquius
Exosomas autólogos: una nueva vía dentro de la medicina regenerativa
En la consulta de la Dra. Antonia Alonso también trabajamos con exosomas autólogos obtenidos a partir del propio PRP del paciente.
La extracción de sangre constituye el punto de partida, pero posteriormente el PRP pasa por un proceso específico de preparación para obtener una fracción rica en vesículas extracelulares, entre las que se encuentran los exosomas.
Estas pequeñas vesículas intervienen en la comunicación intercelular y transportan diferentes moléculas bioactivas, lo que ha despertado un enorme interés en medicina regenerativa y, particularmente, en el estudio de la regeneración folicular.
La investigación sobre exosomas y alopecia está creciendo rápidamente y los primeros resultados son prometedores. Sin embargo, la evidencia clínica todavía es mucho más limitada que la existente para tratamientos consolidados y faltan estudios amplios, protocolos estandarizados y seguimiento a largo plazo.
Para la Dra. Antonia Alonso y el Dr. Marcel Esquius, este matiz es especialmente importante: innovación y evidencia deben avanzar de la mano.
PRP o exosomas: ¿qué tratamiento necesito?
No existe una respuesta válida para todas las mujeres.
Y tampoco tendría sentido elegir un tratamiento simplemente porque sea el más novedoso.
La edad, el diagnóstico, el grado de miniaturización folicular, la evolución de la pérdida de densidad, los antecedentes médicos y los tratamientos realizados previamente forman parte de la decisión.
En ocasiones el objetivo será tratar una patología concreta; en otras, preservar la densidad existente o complementar una estrategia terapéutica más amplia.
“Nuestro objetivo no es tratar una fotografía del cabello, sino comprender su evolución. En medicina capilar, conservar un folículo antes de que la miniaturización sea avanzada puede ser mucho más interesante que intentar recuperarlo cuando el proceso lleva años evolucionando”.
Dr. Marcel Esquius
Septiembre puede ser un buen momento para revisar la salud de tu cabello
Encontrar más cabello en la ducha después del verano no significa necesariamente que exista un problema.
Pero tampoco debemos utilizar la caída estacional como explicación automática cuando aparecen signos de pérdida de densidad.
La clave está en observar cómo está cambiando nuestra melena, no solamente cuánto cabello perdemos un día determinado.
Si la coleta ha perdido volumen, la raya parece más ancha o el cuero cabelludo empieza a resultar más visible, una valoración médica puede ayudar a diferenciar una caída transitoria de una alopecia incipiente y decidir, cuando sea necesario, qué estrategia seguir.
Porque en salud capilar, como ocurre tantas veces en medicina, diagnosticar antes permite actuar mejor.

