Caída del pelo en hombres: las señales que pueden indicar que estamos ante una alopecia
¿Se me está cayendo el pelo o estoy perdiendo densidad?
Más cabellos en la ducha, en la almohada o entre los dedos después de lavarse la cabeza suelen ser las primeras señales que llevan a un hombre a preocuparse por su salud capilar.
Pero existe una diferencia importante entre perder cabello y estar desarrollando una alopecia.
El cabello sigue un ciclo biológico natural y, por tanto, que determinados cabellos se desprendan forma parte de su fisiología. Además, existen situaciones que pueden provocar temporalmente un aumento de la caída: estrés, determinadas enfermedades, cambios nutricionales, algunos medicamentos o incluso las variaciones estacionales del ciclo capilar.
Lo realmente importante es averiguar qué está sucediendo en el folículo.
“El problema no es solamente cuánto cabello está perdiendo un paciente, sino si ese cabello está siendo sustituido por otro con las mismas características. Cuando empieza a disminuir el calibre o la densidad, debemos estudiar qué está ocurriendo”.
Dr. Marcel Esquius
Caída del cabello y alopecia no significan lo mismo
El pelo atraviesa sucesivamente diferentes etapas.
La fase anágena corresponde al periodo activo de crecimiento y puede prolongarse durante años. Después aparece una breve fase de transición denominada catágena y finalmente la fase telógena, durante la cual el folículo entra en reposo antes de que el cabello se desprenda.
Por tanto, perder cabellos diariamente es completamente fisiológico.
La alopecia aparece cuando se produce una alteración que afecta a la cantidad, calidad o capacidad de crecimiento del cabello.
Y entre los hombres existe una especialmente frecuente: la alopecia androgenética masculina.
¿Qué es la alopecia androgenética masculina?
La alopecia androgenética tiene un importante componente genético y hormonal.
En los folículos predispuestos existe una mayor sensibilidad a los andrógenos y, particularmente, a la dihidrotestosterona (DHT).
Con el tiempo, determinados folículos experimentan un proceso denominado miniaturización folicular.
El cabello que producen se vuelve progresivamente más fino y corto y su fase de crecimiento se reduce. Si el proceso continúa, la disminución de densidad empieza a resultar visible.
Por eso la alopecia androgenética no suele aparecer de repente. Puede estar evolucionando durante bastante tiempo antes de que el paciente sea consciente de ella.
Entradas, coronilla y cabello más fino: ¿qué debemos observar?
Uno de los primeros signos puede ser el retroceso progresivo de la línea frontal o la aparición de entradas cada vez más pronunciadas.
En otros hombres, la pérdida de densidad comienza fundamentalmente en la coronilla.
Sin embargo, desde el punto de vista médico existe otra señal especialmente interesante: la disminución progresiva del calibre del cabello.
Encontrar en una misma zona cabellos gruesos junto a otros considerablemente más finos puede indicar que determinados folículos están experimentando miniaturización.
“Muchas veces el paciente llega a consulta porque dice que se le cae mucho el pelo, pero durante la exploración buscamos algo más: cómo es ese cabello, qué calibre tiene, cómo se distribuye la pérdida de densidad y si existen signos de miniaturización”.
Dr. Marcel Esquius
La alopecia también puede comenzar en hombres jóvenes
La edad no permite descartar una alopecia androgenética.
Puede comenzar en hombres jóvenes y precisamente en estos casos el diagnóstico precoz adquiere especial importancia.
Esto no significa que cualquier hombre joven que observe unas entradas ligeramente más pronunciadas esté desarrollando inevitablemente una calvicie.
Significa que cuando existen cambios progresivos, merece la pena averiguar qué está ocurriendo.
Comparar fotografías tomadas en condiciones similares y con varios meses de diferencia puede incluso ayudar a detectar cambios que resultan difíciles de percibir cuando nos observamos diariamente frente al espejo.
¿Cuándo conviene consultar?
Más que obsesionarnos con contar los cabellos que se desprenden cada día, deberíamos prestar atención a la evolución de la densidad.
Algunas señales que justifican una valoración médica son:
entradas que avanzan progresivamente;
coronilla cada vez más visible;
disminución de la densidad frontal;
cabellos progresivamente más finos;
cuero cabelludo que comienza a transparentarse;
caída intensa o mantenida;
antecedentes familiares de alopecia;
picor, inflamación, descamación u otras alteraciones del cuero cabelludo.
Porque tampoco toda caída masculina es androgenética.
Un efluvio telógeno, determinadas enfermedades, déficits nutricionales, alteraciones endocrinas o algunos medicamentos, entre otras causas, también pueden provocar pérdida de cabello.
Diagnosticar antes de tratar
Una valoración médica capilar comienza por una historia clínica completa.
Cuándo comenzó la pérdida, cómo ha evolucionado, si existen antecedentes familiares, enfermedades, medicación, alimentación, periodos de estrés o acontecimientos ocurridos durante los meses anteriores son datos que pueden proporcionar información importante.
Después debe valorarse el cuero cabelludo, la distribución de la pérdida de densidad y las características del cabello.
El objetivo no consiste únicamente en poner nombre al problema, sino en conocer en qué momento de su evolución se encuentra.
“En salud capilar, diagnosticar pronto no significa necesariamente empezar a tratar inmediatamente. Significa conocer el estado de los folículos y disponer de información para decidir cuál es la estrategia más adecuada”.
Dr. Marcel Esquius
¿Se puede prevenir la calvicie?
Aquí debemos utilizar la palabra prevención con cierta cautela.
No podemos modificar la predisposición genética de una persona, pero cuando existe una alopecia androgenética sí disponemos de estrategias que, en pacientes adecuadamente seleccionados, pueden ayudar a controlar su progresión y preservar la función de los folículos durante más tiempo.
Dependiendo del diagnóstico pueden plantearse tratamientos farmacológicos y diferentes procedimientos complementarios.
Y es precisamente aquí donde la medicina capilar personalizada cobra especial importancia.
PRP capilar: factores de crecimiento procedentes del propio paciente
Entre las herramientas que pueden formar parte de determinados protocolos se encuentra el plasma rico en plaquetas (PRP).
Se trata de un procedimiento autólogo, ya que se obtiene a partir de la propia sangre del paciente.
Tras realizar una extracción sanguínea, la muestra se procesa para obtener una fracción plasmática enriquecida en plaquetas que contiene factores de crecimiento y otras moléculas bioactivas relacionadas con diferentes procesos de reparación tisular.
Posteriormente, el preparado se administra en el cuero cabelludo siguiendo un protocolo médico.
El PRP ha sido estudiado como tratamiento complementario en alopecia androgenética y la evidencia disponible apunta a posibles mejoras de parámetros como la densidad capilar en determinados pacientes.
Sin embargo, disponer de un tratamiento no significa que esté indicado para cualquier caída.
“No tratamos una caída de cabello simplemente con PRP porque dispongamos de PRP. Primero diagnosticamos y después decidimos qué herramientas tienen sentido para ese paciente”.
Dra. Antonia Alonso
Exosomas autólogos: una nueva línea dentro de la medicina regenerativa capilar
Uno de los campos que más interés está despertando actualmente en medicina regenerativa es el estudio de los exosomas autólogos.
Son pequeñas vesículas extracelulares implicadas en la comunicación entre las células y capaces de transportar diferentes moléculas bioactivas.
En la consulta de la Dra. Antonia Alonso trabajamos con un protocolo de exosomas autólogos obtenidos a partir del PRP del propio paciente.
La extracción sanguínea constituye el punto de partida. Una vez preparado el PRP, se realiza un procesamiento específico para obtener del propio material autólogo la fracción utilizada posteriormente dentro del protocolo capilar.
El interés científico de los exosomas se centra, entre otros aspectos, en su papel en la comunicación celular y en los mecanismos biológicos relacionados con la regeneración tisular.
Su aplicación en salud capilar constituye un área de investigación en crecimiento y los primeros resultados publicados son interesantes. Sin embargo, la evidencia clínica disponible todavía es limitada y se necesitan estudios de mayor tamaño, protocolos estandarizados y seguimientos más prolongados para establecer con precisión su eficacia y sus indicaciones.
“Innovar en medicina no significa adelantarnos a la evidencia. Significa conocer las nuevas herramientas, entender sus posibilidades y utilizarlas con criterio médico cuando consideramos que pueden aportar valor al paciente”.
Dra. Antonia Alonso
PRP, exosomas autólogos, tratamiento farmacológico... ¿qué necesita cada paciente?
Esta es precisamente la pregunta que no deberíamos responder antes de realizar el diagnóstico.
Un hombre joven que comienza a presentar miniaturización, un paciente con una alopecia androgenética de años de evolución y otro que experimenta una caída difusa después de un periodo de estrés pueden llegar a consulta utilizando exactamente la misma frase:
“Se me está cayendo el pelo”.
Pero pueden estar presentando situaciones completamente diferentes.
Y, por tanto, tampoco deberían recibir automáticamente el mismo tratamiento.
En algunos casos será necesario identificar y controlar el desencadenante de la caída; en otros, abordar la progresión de una alopecia androgenética; y en determinados pacientes los tratamientos regenerativos podrán incorporarse como complemento de una estrategia terapéutica más amplia.
La pregunta no es solo cuánto pelo pierdes, sino cómo está cambiando tu cabello
Una mayor caída puede ser transitoria. Incluso pueden existir variaciones estacionales en el ciclo capilar que expliquen por qué durante determinadas épocas encontramos más cabellos en la ducha.
Pero cuando las entradas avanzan, la coronilla comienza a resultar más visible o el cabello pierde progresivamente grosor y densidad, conviene mirar más allá de la caída.
Quizá la pregunta más útil no sea:
“¿Cuántos pelos se me están cayendo?”
Sino:
“¿Mi cabello conserva la misma densidad y el mismo grosor que hace uno o dos años?”
Si la respuesta es no, una valoración médica capilar puede permitir determinar qué está ocurriendo y decidir si es necesario actuar.
Porque en salud capilar, diagnosticar a tiempo no significa tratar antes de tiempo: significa disponer de más opciones para decidir mejor.

