IPL: LA TECNOLOGÍA IDEAL PARA TRATAR MANCHAS, CUPEROSIS Y LA PIEL APAGADA
La Luz Pulsada Intensa (IPL) es uno de los tratamientos más versátiles y demandados en medicina estética facial. Su capacidad para actuar sobre manchas, rojeces, poros dilatados y falta de luminosidad la convierte en una herramienta imprescindible para mejorar la calidad de la piel y lograr un tono homogéneo.
El IPL funciona mediante pulsos de luz de alta intensidad que se absorben selectivamente por la melanina (en el caso de manchas) o por la hemoglobina (en el caso de cuperosis y pequeñas rojeces). Esto permite tratar de forma segura las alteraciones pigmentarias y vasculares, respetando la piel circundante.
Entre las principales indicaciones del tratamiento destacan:
Manchas solares y hiperpigmentación
Cuperosis y rojeces difusas
Daño solar acumulado
Pérdida de luminosidad
Poros dilatados
Envejecimiento cutáneo por exposición solar
La Dra. Antonia Alonso utiliza IPL en protocolos de fotorejuvenecimiento, ya que más allá de actuar sobre manchas y rojeces, estimula fibrolastos para mejorar la producción de colágeno. Este doble efecto consigue una piel más firme, uniforme y luminosa.
Tras el tratamiento, las manchas pueden oscurecerse durante 48 horas antes de desprenderse de forma natural. La recuperación es rápida, por lo que es un procedimiento ideal para realizar en épocas en las que se quiere mejorar el aspecto de la piel, como después del verano o antes de un evento.
El resultado es una piel visiblemente más homogénea, con menos imperfecciones y un brillo natural que se percibe desde la primera sesión. Sin duda, el IPL es una de las bases del rejuvenecimiento facial no invasivo.

